[Análisis] El Rey León (1994)

Hola amigos, primer análisis en el blog y no podría ser otro que el de mi película favorita, El Rey León. Sí, un amante del cine tiene una película de animación como su película favorita de toda la vida. ¿Cómo se entiende esto? Muy simple, El Rey León tiene todos los elementos necesarios para ser una de las mejores películas de la historia: guión, música, historia, interpretaciones etc. Estos son solo algunos de los detalles que voy a analizar en esta entrada. Si quieres enterarte de todo lo que rodea a esta genial película de Disney solo tienes que seguir leyendo.



Antes de El Rey León

La historia del cine de animación daría para una o varias entradas, pero de lo que todos estamos seguros es que en ese género Disney ha sido la reina desde que estrenase en 1932 la genial Blancanieves. Aún así no siempre ha tenido un camino de rosas, aunque parezca mentira en la década de los 80 Disney cosechó varios fracasos seguidos en el género de la animación. Esto es debido a que nos encontramos en la década del cine donde los efectos visuales, que ya empezaron a verse a finales de la década anterior, reinaban en todas las grandes producciones de Hollywood haciendo que el cine de animación pasase a un segundo plano. Este motivo unido a las flojas adaptaciones que realizaba Disney fueron las razones para que la mayor compañía de comunicación del mundo pasase por un bache bastante importante.
Pero después de la tormenta siempre llega la calma, y lo que es mejor, el sol. Así en 1989 aparece La Sirenita, y con ella se notaba una bastante mejora, pero es en 1991 con el estreno de La Bella y la Bestia cuando Disney daba con la tecla exacta para repetir los éxitos del pasado. El dejar de plasmar en las pantallas sus propias ideas originales que tantos fracasos les dio en los 80 y volver a adaptar cuentos populares, acompañado de un gran guión, unos personajes entrañables y una grandísima banda sonora, fue suficiente para que Disney volviese a estar en la brecha del cine de animación.

En 1992, Aladdin asume el reto de mantener el nivel dejado por La bella y la bestia que había sido la primera película de animación en colarse entre los nominados a mejor película en los Oscar, y de ganar uno por su banda sonora. Finalmente Aladdin mantiene el listón consiguiendo ser una fantástica adaptación del cuento popular.
Disney volvía a estar en la cima del mundo y sabía que tenían que mantener el nivel para seguir en lo más alto. Es así cuando se ponen a trabajar en dos proyectos muy ambiciosos. Por un lado Pesadillas antes de navidad fue la apuesta perfecta de Disney para demostrar a todo el mundo que ellos también habían evolucionado hacia los efectos especiales y 3D. Por otro lado, los mejores animadores se encargaron de hacer la adaptación de Pocahontas. Sí, Pocahontas era mucho más importante para Disney que El Rey León, que para entonces iba a ser solamente un documental sobre la vida de un león, una idea que había tenido dácadas antes Walt Disney.
El proyecto fue encargado a los directores Rob Minkoff y Roger Allers que reunieron como pudieron a un equipo de gente muy joven a los que Disney aún no se atrevía a poner en los otros dos proyectos más ambiciosos y a gente con mucha experiencia de la compañía con los que casi ya no se contaba con ellos. Durante este proceso, el padre de uno de los dos directores falleció y eso le hizo cambiar su forma de ver el proyecto y comunicó a la compañía su idea de darle una historia al documental y transformarlo así en un largometraje. La compañía, sin tener ninguna fe en ese proyecto aceptó y fue entonces cuando empezó el verdadero proyecto de la película que todos conocemos a día de hoy.


De repente ese pequeño grupo de "apartados" de Disney vieron en El Rey León el proyecto más ambicioso de su vida y comenzaron a trabajar en él. Se convirtió en la película de los trabajadores. Tal fue así que para poder traer buenos dibujantes que se encargasen de los personajes se les dio la oportunidad de ser ellos mismos los que dibujasen a los personajes bajo su criterio e imaginación escuchando el doblaje que ya había sido realizado. Algo no habitual en este tipo de producciones donde a los dibujantes se les obliga a trabajar con unos personajes ya creados y en muchas ocasiones sin el diálogo realizado.

Poco a poco el proyecto fue cogiendo forma y cuando Disney vio el fantástico trabajo que se estaba realizando no tuvo otro remedio que atrasar Pocahontas a 1995 y centrarse de lleno para que El Rey León fuese el Clásico Disney número 32 y se estrenase en 1994.


El Rey León


Antes que nada hay que aclarar que existen dos formas de ver esta película. Una es viéndola con cinco años como hice yo y disfrutar de las aventuras de un pequeño león desde que es un cachorro hasta que se hace mayor entre canciones pegadizas y unos amigos graciosos que al final se unen a él para obtener un final heroico cargado de emoción y valentía.Puro hakuna matata. Y la otra forma de verla es siendo más mayor y disfrutar de cada una de las escenas, tanto musicales como interpretativas y de los continuos mensajes que nos deja.


No hay que saber mucho de cine para darse cuenta viendo los cinco primeros minutos de la película, que estamos ante una de las mejores películas de la historia, la 74º según IMDb (base mundial del cine y la televisión donde cualquier persona puede votar). Tal fue el impacto de la escena de apertura cuando la vieron en los estudios de Disney que decidieron que esa misma escena, sin cortes y con la canción de El ciclo sin fin debía ser el trailer para mostrar en cines y cintas VHS.


Banda sonora.
Una banda sonora perfecta de Hans Zimmer, por la que ganó un Oscar, acompaña toda la película a unos diálogos poéticos, elegiacos y épicos que no sobrepasaban en ningún momento la línea del heroicismo ni de la cutrez. Zimmer, que ya demostrará ser de los mejores, sino el mejor en cuanto a crear momentos épicos con la música en películas como Gladiator, Piratas del Caribe o la saga de Batman de Nolan, se encuentra en su salsa en una situación en la que no había estado aún; hacer de una película de animación una obra maestra del arte cinematográfico. Cada momento de la película con su música llena a las escenas de vida más allá de la imágenes que reciben nuestros ojos; la charla de Simba y Mufasa bajo las estrellas, el esfuerzo de Mufasa por salvar a Simba y el intento de éste de despertar a su padre cuando el trágico momento acontece y sobretodo el momento en el que Simba, sube piedra a piedra, bajo la lluvia hasta lo más alto de la roca para proclamar un nuevo reino basado en la paz y armonía mientras se escucha la voz de Mufasa, son unas de las escenas en las que Zimmer hace que el espectador ponga de manifiesto sus emociones. Una banda sonora de 10 que pocas películas han repetido.

Momento del musical
Tal es así que las canciones han pasado a ser auténticos patrimonios de los soundtraks de la historia, interpretadas por Elton John en la versión original y por algunos actores de doblaje en la versión española (de la que hablaré más abajo) y profesionales de la música.

Son adaptadas perfectamente al castellano con unas rimas perfectas sin dejar de ser fieles a la originales, manteniendo su facilidad pegadiza y sin sobrepasar la cutrez.

Un musical, de gran éxito mundial, es sólo uno de los legados que nos ha dejado tal banda sonora, que con canciones como Can You Feel the Love Tonight llega a ganar un Oscar, un Globo de Oro y dos nominaciones a los Grammys, además de contar con casi 20 millones de copias vendidas en todo el mundo convirtiéndose en la banda sonora más vendida de la historia.


Personajes
Para los personajes podría realizar un artículo aparte en el que destacaría cada característica de la que dispone cada uno para que el protagonista, Simba, se realice como un auténtico León adulto. Son unos personajes entrañables que consiguen conquistarte, sean buenos, malos o tengan mayor o menor papel en la historia. Desde Simba, el protagonista, hasta el topo que aparece unos segundos, te causan un cariño que durante todo el tiempo que dura la película consigues sentirte entre ellos. 


Estos personajes, unidos a un guión sublime de la mano de Irene Mecchi, Jonatan Roberts y Linda Woolverton, consiguen conquistarte por muy pequeña que sea su aparición; por ejemplo, Mufasa, cuya participación en la película es corta, te transmite el suficiente sentimiento, en mayor parte, por las declaraciones tan poéticas que argumenta a lo largo de sus pocas escenas en la película que en el momento de su fallecimiento es imposible no sentir pena por él, ni emocionarse cuando se le aparece a Simba para decirle que debe volver para recuperar su trono.

Momentos de emoción, de rabia y de alegría. Mementos heroicos, de amor y de amistad.

Así podría resumir a El Rey León pero me faltarían demasiados calificativos para poder hacerlo.

Una historia con mensajes, como nos muestra que debemos afrontar nuestro pasado por muy doloroso que éste sea o fuese, que siempre debemos mirar adelante porque aunque nos encontremos solos siempre habrá alguien que nos quiere y a quien importamos, y que la amistad no entiende de razas ni personalidades, las dos personas más distintas pueden llegar a ser grandes amigos.

Estos mensajes unidos a la muestra poética de lo que es un estado dictatorial intentan transmitir al espectador más joven, no unas lecciones, sino unos ejemplos llevados a la práctica de forma cinematográfica de lo que está bien y no está bien.


Todos estos ingredientes, que parecen fáciles de conseguir, fueron los que hicieron falta para realizar tal obra maestra que ocupa el primer puesto entre mis películas favoritas.



Uno de los ingredientes, de los que pudimos disfrutar solamente en España, es la genial adaptación a nuestro idioma con una fantástico doblaje.


Hay que tener en cuenta que fue la tercera película de animación de Disney que se doblaba en España tras La bella y la bestia y Aladdin y para ser sinceros, todos en aquella época teníamos en la cabeza a las películas Disney con un doblaje latino que resultaba entrañable y en ocasiones graciosas. Pero al igual que con sus dos predecesoras, cuyos doblajes fueron de libro, El Rey León las iguala, o si me permitís, las mejora colocándose entre las películas con mejor doblaje en este país.

Un estudio de doblaje en Barcelona con la dirección de Antonio Lara y de Jordi Doncos en las partes musicales, fue la cuna de geniales interpretaciones a la altura de la versión original que dejaba un nivel muy alto. 

Un grandísimo Constantino Romero como Mufasa logra que cada frase que interpreta parezca una poesía y consigue darle ese toque duro a la vez que entrañable que tiene el personaje. 



Un maléfico Ricard Solans, nuestro eterno Robert de Niro, sublime en el papel de Scar, logra sacar toda la maldad al personaje dejándonos una de las mejores interpretaciones en la historia del doblaje. No existen palabras para describir tantos matices que logra darle al personaje y esa ironicidad, que como en su versión original, Jeremy Irons logra hacer.


Para el joven Simba encontramos a un jovencísimo Marc Pociello que no había realizado más de dos doblajes antes de esta película. No se va en ninguna de las frases que interpreta y además se atreve, también, a interpretar las canciones. Arriesgada decisión que resultó ser acertadísima al utilizar a un niño para doblar a Simba cuando habitualmente en España se utilizaban actrices para doblar a personajes infantiles, fuesen chicos o chicas. 


Podría escribir líneas y líneas sobre las fantásticas interpretaciones en la adaptación española pero dudo que os interesen. Solamente nombrar el genial trabajo de Maria Dolores Gispert y Antonio García Moral como las hienas, el de Alberto Mieza y Miguel Ángel Jenner como Timón y Pumba y de Juan Fernández como Rafiki. 

Un trabajo realizado por algunos de los mejores actores de doblaje de nuestra historia, cuyas voces mantendremos siempre en nuestro recuerdo cada vez que recordamos algunas de las frases de la película, que ponen el broche de oro a la mejor obra de cine animado que ha realizado Disney y en mi humilde opinión, cualquier compañía

Sólo me quedaría por analizar los otros tantos mensajes que esconde la película, referencias, si se basa en Hamlet de Shakespere, en las historias bíblicas de Moisés y José o si es un plagio de la película Kimba, el león blanco, de 1960, pero eso os lo dejo a vosotros que para algo hay un apartado para comentar este artículo.




Hakuna matata.
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